Dime si te atreves, que no estoy nunca ahí. Venga, dilo; que no has llorado en mi hombro, que no he soportado tus idioteces, que no esperé a que te calmaras, que no hubo segundas oportunidades, atrévete a decirme que te olvidé, que te reemplacé.
Dilo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario