Tan sólo es aire el que sale de tu boca acompañando al sonido de tu risa y de tus palabras, el mismo que se filtra a través de los viejos cristales y silba fuerte mientras te estremeces por la agonía del sonido; aire que pasó hace quizás siglos por la boca y los pulmones de otro alguien, o rodeando las dunas del desierto del Gobi, o rozando la lámina de agua del Amazonas acariciándole el rostro a Orellana para después perderse entre la selva y pasar justo delante de los ojos de un indígena. Aire que se filtre a través de mis oídos y diga "te quiero"; pero al fin y al cabo, no dejará nunca de ser tan solo aire...


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